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Diosa

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 Diosa Dos cosas definen mi condición de diosa: el regreso a las palabras y a mi cuerpo. Cuerpo y palabras no pueden sino ir juntos. Mirando este blog recordé por qué abandoné las palabras. Escribí un informe, tal vez el más anodino de cuántos he escrito. Siempre que hacía informes me sentaba frente a la computadora y ordenaba experiencias y sistematizaba datos. Nunca han tenido consecuencias en nada. Ni los datos más estremecedores, ni las cuestiones dramáticas. Hasta esa ocasión, mis palabras brotaban casi salvajemente; nunca pensaba más allá del momento de sentarme frente al teclado y el alivio que me producía acabar otro informe más. En esa ocasión sistematicé los datos como siempre. Nada que no estuviese debidamente comprobado; nada que no se supiese de antemano. El informe era sobre derechos humanos de las mujeres (¡vaya tema!). Presenté un caso, debidamente probado, con grabaciones y testimonios. Hablé de una mujer de Manabí que fue desalojada, junto con su comunidad, po...

Barca sagrada

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Alguna vez el mar me revolcó en la orilla. Fue divertido, no podía pararme porque la velocidad y la fuerza con que llegaban las olas me impedía recuperar el equilibrio. De la mano de mi tía Ade nos reíamos sin poder parar. Sabíamos que era una situación difícil, pero no podíamos dejar de reírnos. Era tan cómica nuestra posición: a dos pasos de la seguridad de la arena, con el agua a la mitad de las canillas y sin poder avanzar. Y además, veíamos a nuestro lado a los otros en peores condiciones que nosotras. De su mano no tenía miedo. Si ella se reía la vida no parecía tan complicada. Ahora ya no está. La Ade se fue. Pero antes de irse nos paseamos juntas por París, caminamos por los Alpes y bailamos solas en mi casa en las fiestas de Quito.  Ha sido un tiempo de olas en seguidilla. La vejez de mis padres. La adolescencia de mi hijo. La muerte de quienes he amado. Las infinitas tareas de la casa. La invasión del trabajo hasta el último centímetro de mi casa. Trabajar para sobrevivir...

¡Muda!

¡Muda! así he andado desde hace un buen rato. Y cuando escribo la palabrita en cuestión, me resuenan dentro todas las entonaciones posibles que suelen acompañarla. Unas más, otras menos, todas me llegan. Porque en estas tierras andinas, dicen que los ciclos míticos tienen su correlato en el silencio y la palabra. Tiempo de estar mudos, de que otros hablen y dominen. Tiempo de hablar y de ser. Y cada ciclo en curso, con la perspectiva del próximo Pachakutik. El tiempo de hablar me ha regresado (momentáneamente) al oír la voz clara de Mariela Condo( http://www.youtube.com/watch?v=L_HtzfCtLGg ). No sólo por lo lindo de su textura, sino porque oírla cantar en kichwa, me ha hecho pensar en eso de los tiempos de silencio y los tiempos de la palabra. Porque canta en kichwa y el ritmo que la acompaña no siempre es el tradicional ritmo andino que se supondría debería estar ahí, resonando entre un idioma que poca gente de este mismo país identifica. Curiosa y metiche como soy, me puse a buscar e...

Ciudades cementerios

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Hace algún tiempo en una de las comunidades indígenas más antiguas cercanas a la ciudad de Quito, conocí a varios niños pequeñitos, uno en especial me impresionó, se llama Stalin. Un wawa lindo. Inteligente, juguetón, contestón: lindo. Stalin es hijo de una pareja de la comunidad de San Miguel del Tablón, a la salida norte de Quito. Sus padres, al igual que más de la mitad de los miembros de su comunidad, se fueron para España entre el 2001 y el 2007. Más allá del doloroso abandono típico de los hijos de los migrantes de cualquier lugar del país, el caso de los wawas como Stalin, es que a más de perder a sus padres, perdieron la posibilidad de hablar ellos, como sus padres y abuelos, el kichwa. En una sola generación, se perdió la lengua del cariño entre los niños y niñas de comunidades como San Miguel. Recuerdo también a muchos otros niños, cuyas caritas las tengo presentes siempre, porque las puedo ver en la de mi hijo. En Cayambe, en Guayaquil, en Machala, en Riobamba, Ambato, Guara...

Los "verdaderos" indios, espejo colonial de las izquierdas mestizas

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A nivel internacional resulta paradójico y hasta sorprendente que el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, ubicado desde fuera en la izquierda política, enfrente graves problemas con el movimiento indígena ecuatoriano. Con base en una exquisita campaña publicitaria, el gobierno ha pretendido usurpar simbólicamente las luchas del movimiento indígena, para capitalizar a su favor, los procesos de resistencia y lucha que tanto caracterizaron a la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), en especial, durante la década pasada. Sin embargo, los hechos han rebasado la publicidad. En la primera semana de octubre, se han producido una serie de enfrentamientos en la amazonía ecuatoriana, con el saldo de tres muertos, según las organizaciones indígenas de la zona, y de uno según el gobierno y la prensa. Estos hecho, no hacen sino resumir una tensa relación que se ha dado desde el inicio del presente gobierno con la CONAIE y el movimiento indígena. Más allá de los continuo...

México se escribe con G

El día en que te mueras te enterraré desnuda para que limpio sea tu reparto en la tierra, para poder besarte la piel en los caminos, trenzarte en cada río los cabellos dispersos. El día en que te mueras te enterraré desnuda como cuando naciste de nuevo entre mis piernas. Roque Dalton La ciudad amontonaba sus calles a mi alrededor. Carros, caras, olores, miradas, velocidades varias, peleando por ganar primacía ante mis ojos. Cuánto de turbio había en esas miradas no podría definir. Tampoco podría explicar cuánto de luminosas tenían las sonrisas y las escenas de amor en el metro o en los parques. Sin embargo ahí estaba yo, de vuelta a desarmar los miedos, a recoger los recuerdos y a cosechar los sueños. Caminar. Caminar la ciudad, recorrerla, palparla, bebérmela, embriagarme de ella. Dejarme invadir por su aire espeso, rojizo. Dejar que su luna llena anaranjada me transforme. ¿Qué ciudad es esta que he amado tanto como he odiado? ¿Qué ciudad puede herir tanto mientras te acaricia sua...

Mucha política, más café por favor

Hay una historia que todavía no sé, pero que es obvio que está escondida entre el olor del café y el sonido de la música... Cómo contarla?Lo mejor es dejarse invadir por el grito del corazón que atraviesa las venas para instalarse en tu conciencia y dejar que te traiga entonces, la certeza de haber visitado súbitamente todos los rincones del tiempo. Tan súbitamente que se te confunden todas las sensaciones: el placer, el dolor, la sorpresa, la alegría, el llanto. Y todo dura una fracción de segundo. Y entonces de pronto, en medio de la vertiginosidad del segundo que estás sintiendo, aterrizas de pronto en uno de los miles espacio tiempo posibles. Un espacio tiempo al que fuiste convocada desde hace mil de años, cuando el ritual no concluyó por la irrupción súbita de un desconocido en las aguas sagradas. La convocatoria fue sellada en el momento mismo en que fuiste arrebatada a la muerte y dejaste de morir por la curiosidad de ser salvada.Pero hoy, los tres detalles que fueron previstos...