Diosa
Diosa Dos cosas definen mi condición de diosa: el regreso a las palabras y a mi cuerpo. Cuerpo y palabras no pueden sino ir juntos. Mirando este blog recordé por qué abandoné las palabras. Escribí un informe, tal vez el más anodino de cuántos he escrito. Siempre que hacía informes me sentaba frente a la computadora y ordenaba experiencias y sistematizaba datos. Nunca han tenido consecuencias en nada. Ni los datos más estremecedores, ni las cuestiones dramáticas. Hasta esa ocasión, mis palabras brotaban casi salvajemente; nunca pensaba más allá del momento de sentarme frente al teclado y el alivio que me producía acabar otro informe más. En esa ocasión sistematicé los datos como siempre. Nada que no estuviese debidamente comprobado; nada que no se supiese de antemano. El informe era sobre derechos humanos de las mujeres (¡vaya tema!). Presenté un caso, debidamente probado, con grabaciones y testimonios. Hablé de una mujer de Manabí que fue desalojada, junto con su comunidad, po...